Cuando uno elige una avenida para llegar rápido a destino, puede toparse con un imprevisto. Un embotellamiento, un atasco o hasta una colisión pueden hacerle perder el tiempo que pretendió ganar. Y eso implica, ni más ni menos, volver a empezar. A una semana de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, en Tucumán hay kirchneristas que transitan por el carril izquierdo, a alta velocidad; otros que prefieren la cautela por la huella intermedia; y están los otros, aquellos que siguen deambulando a paso lento por la derecha. Por lo que se vislumbra, ese será el flujo vehicular que la flamante avenida Néstor Carlos Kirchner tendrá, al menos hasta 2011.
El gobernador, José Alperovich, es uno de los que debió pisar el freno. Cuentan quienes lo frecuentan que transmite cansancio y poco entusiasmo. Algunos lo relacionan con el fallecimiento del presidente del PJ; otros, en cambio, hablan de "falta de motivación". Y, en ese contexto de fatiga podría inscribirse su decisión de no viajar ayer a Córdoba, para el primer acto de Cristina Fernández en la era pos-Kirchner.
El mandatario es un hombre acostumbrado a tomar siempre la iniciativa; pero, si hay algo de lo que hoy carece, es de certezas. Néstor Kirchner era un interlocutor directo del gobernador, un hombre de "codigos", según lo describió un miembro del gabinete. El problema es que desde Buenos Aires sólo se transmite hermetismo. Si bien nada indica que la relación con el kirchnerismo vaya a cambiar drásticamente, en la Casa de Gobierno tucumana esperan por algún mimo de la Casa Rosada.
Porque cuando uno anda cabizbajo, los arrumacos suelen ser un buen antídoto.
Quinta a fondo
El que pisó el acelerador es el intendente de la capital, Domingo Amaya. El "colorado" tomó todos los semáforos en onda verde y en la última semana se mostró más kirchnerista que la tradicional avenida que pretende rebautizar.
Pegó tres volantazos sin salirse de su carril. Aunque la Provincia levantó el asueto administrativo y escolar después de haberlo firmado, aquel miércoles fatídico, Amaya se mantuvo en su postura y paralizó por 24 horas las actividades municipales en la capital.
A diferencia del Gobierno, el jefe municipal movilizó varios colectivos con militantes para participar del velatorio del ex presidente, en la Capital Federal. Y, antes de que tuviera que detenerse ante la intervención de un varita, tocó la bocina para alertar sobre la iniciativa de denominar como Néstor Carlos Kirchner a un tramo de la avenida Julio Argentino Roca.
En Casa de Gobierno nadie soltó una palabra en público, pero los inspectores de tránsito alperovichistas ya le hicieron la boleta. Los más ortodoxos sostienen que Amaya derrapó, pero que hasta 2011 seguirá dentro del carril oficialista. Después, quizá deban incorporarle un GPS para marcarle la hoja de ruta.
Porque la decisión de poner todas las fichas a los acoples en la capital, en desmedro de la lista oficial de candidatos a legisladores y concejales, promete llenar de votos la fórmula de gobierno alperovichista, pero a la vez supone un atajo que el amayismo está dispuesto a tomar. De hecho, en los talleres municipales ponen a punto el auto que conducirá el diputado Germán Alfaro, un piloto de maniobras impredecibles para los alperovichistas. En tanto, en los galpones oficiales trabajan con apuro en el acople que llevará a un Gassenbauer como copiloto de los expertos Armando Cortalezzi y Ramón Santiago Cano.
En esa "picada", pronostican en el oficialismo, estará la llave para el futuro político personal de Amaya. ¿Cómo se interpretará el escenario si el intendente obtiene más representantes que sus contrincantes? Hasta hoy, Alperovich tiene sólo una última chance constitucional de disputar la gobernación, por lo que después de las 18 del domingo 28 de agosto, los autos que sigan por la avenida hasta 2015 pueden ser otros.
Salvo, claro está, que en el verano de 2012 Alperovich decida tomar el volante para pasear por una nueva reforma de la Carta Magna.
En segunda
Por la derecha. Sí, por el carril más lento avanzan los coches de la oposición. El bussismo maneja a velocidad crucero. Al parecer ya hay acuerdo entre los hermanos para que Ricardo conduzca y Luis José acompañe. Ambos irán por la Legislatura, pero el ex senador disputará también la gobernación, mientras que el novel político luchará por la intendencia. Hay quienes dicen que un "gallo" les hizo dedo para que le den un aventón hasta la Cámara, pero los Bussi dudan. Es que ya no se sabe a quién se levanta en la calle.
El auto radical pinchó una goma y se tiró a la banquina. El senador nacional José Cano será el conductor, pero la idea de que todos los aliados (socialismo, Democracia Cristiana o Coalición Cívica) vayan en el asiento de atrás detiene aún más la marcha. Todos quieren viajar adelante.
En lugar de descomprimir el tránsito, la avenida Kirchner promete congestionarse aún más hasta su intersección con 2011. Banquinazos, bocinazos, y hasta algunos cruces de carril obstaculizarán su tráfico.